
A más de cuatro décadas del asesinato de John Lennon, su autor confeso Mark David Chapman volvió a ser noticia tras revelar públicamente los motivos detrás del crimen que conmocionó al mundo en 1980. Durante su audiencia de libertad condicional celebrada en agosto de 2025, Chapman, de 70 años, admitió que su decisión de matar al exintegrante de The Beatles fue impulsada por una necesidad personal de notoriedad.
“Fue un acto completamente egoísta. Lo hice por mí, por mi deseo de reconocimiento. Todo giraba en torno a su fama”, declaró ante el comité evaluador. Aunque expresó disculpas dirigidas a la familia de Lennon y a sus seguidores, el tribunal consideró que sus palabras no reflejan un arrepentimiento auténtico, por lo que su solicitud de libertad fue rechazada por decimocuarta vez.
Chapman cumple cadena perpetua desde 1981 por el asesinato ocurrido el 8 de diciembre de 1980, frente al edificio Dakota en Nueva York. Desde entonces, ha intentado obtener libertad condicional en múltiples ocasiones, pero las autoridades han mantenido su postura firme, argumentando que liberar al responsable sería una falta de respeto a la memoria del músico y un riesgo para la seguridad pública.
La reciente confesión, divulgada a través de documentos oficiales, ha generado una fuerte reacción entre los fans de Lennon y la comunidad artística. El hecho de que Chapman reconozca que actuó por una “necesidad patética de ser alguien” ha reabierto el debate sobre la obsesión con la fama y el impacto de los crímenes mediáticos.
John Lennon, símbolo de paz y activismo, fue asesinado a los 40 años en uno de los episodios más dolorosos de la historia de la música. Su legado sigue vivo, y cada intento de Chapman por obtener libertad condicional es recibido con rechazo por parte de la familia del artista y millones de seguidores en todo el mundo.
Este nuevo testimonio no solo confirma los motivos detrás del crimen, sino que también evidencia la falta de evolución emocional en el discurso de Chapman. Para muchos, sus palabras no representan una transformación, sino una reafirmación del egoísmo que lo llevó a cometer uno de los asesinatos más impactantes del siglo XX.