
Después de más de cuatro décadas de influencia, disciplina y reinas inolvidables, el reconocido “Zar de la Belleza” se despide oficialmente del certamen que ayudó a convertir en símbolo de excelencia internacional. Su salida marca el cierre de una era que transformó el universo de los concursos en América Latina.
El mundo de los certámenes de belleza se despide de una figura legendaria: Osmel Sousa ya no forma parte del equipo de Miss Universo. La noticia fue confirmada por una fuente cercana a la organización en declaraciones a People en Español, donde se afirmó: “Ya no estará más. Sale del concurso”. Esta decisión marca un punto de inflexión en la historia del certamen, donde Sousa fue durante décadas sinónimo de éxito y perfección.
Apodado El Zar de la Belleza, Sousa fue el arquitecto de una fórmula que llevó a Venezuela a la cima de los concursos internacionales. Su enfoque meticuloso, basado en disciplina, estética refinada y preparación integral, moldeó a decenas de reinas que brillaron en escenarios como Miss Universo, Miss Mundo y Miss Internacional. Bajo su liderazgo, el país acumuló múltiples coronas y se convirtió en referente global de elegancia y competitividad.
Desde los años 80, Sousa no solo entrenó candidatas, sino que también construyó una narrativa nacional de orgullo y excelencia. Su salida, también reportada por medios como RC Noticias y 2001 Online, ha sido descrita como “el fin de una era”, generando reacciones entre exreinas, expertos y seguidores del certamen.
Aunque no se han revelado detalles sobre los motivos de su retiro, se especula que responde a una nueva etapa en la evolución del concurso, que busca adaptarse a valores contemporáneos como la inclusión, la autenticidad y la diversidad. En este nuevo contexto, la figura de Sousa —tan ligada a una estética tradicional— podría haber quedado fuera de sintonía con los nuevos paradigmas.
A lo largo de su trayectoria, Osmel Sousa también protagonizó momentos polémicos, como sus recientes declaraciones sobre Dayanara Torres, Miss Universo 1993, a quien criticó públicamente. Estas opiniones, aunque personales, reflejan el carácter frontal que siempre lo definió y que lo convirtió en una figura mediática más allá del backstage.
Hoy, el universo de la belleza se despide de un mentor que dejó huella en cada pasarela, en cada transformación y en cada historia de superación. Su legado, aunque ya no esté vinculado oficialmente a Miss Universo, seguirá vivo en las generaciones de reinas que formó y en el imaginario colectivo de quienes crecieron admirando su trabajo.