
Cuando muchos habrían optado por detenerse, Keanu Reeves decidió continuar. Durante el rodaje de la película Good Fortune, el reconocido actor canadiense sufrió una fractura en la rótula, pero eso no le impidió seguir grabando, incluso en una de las escenas más exigentes físicamente: un baile que había ensayado durante días.
El incidente ocurrió después de una toma en la que Reeves salía de una escena en agua fría y tropezó con una alfombra protectora en su tráiler. El propio actor relató que sintió cómo “su rodilla se rompía como una papa frita”. Aunque el equipo médico recomendó suspender las grabaciones, Reeves insistió en continuar, demostrando una vez más la disciplina y compromiso que lo caracterizan.
La situación sorprendió a sus compañeros de reparto y al director *Aziz Ansari, quien además comparte pantalla con él en esta comedia. Reeves, conocido por interpretar personajes de acción en sagas como *Matrix o John Wick, mostró en esta oportunidad una faceta diferente: la de un intérprete dispuesto a entregarse por completo a su papel, incluso cuando el guion no lo exige.
En Good Fortune, Reeves interpreta a un ángel que decide cambiar las vidas de un millonario y un trabajador de plataformas, en una historia que mezcla comedia y reflexión sobre la suerte, el destino y las segundas oportunidades. El elenco también incluye a Seth Rogen y Keke Palmer, bajo la dirección del propio Ansari.
Pese al accidente, el actor participó en la mayoría de las escenas y apenas se permitió breves pausas cuando el dolor lo obligaba a descansar. Él mismo reconoció que esta ha sido una de las lesiones más dolorosas de su carrera, incluso más que las ocurridas durante las intensas secuencias de acción de sus anteriores proyectos.
Lejos de ver la lesión como un obstáculo, Reeves la convirtió en una muestra de su tenacidad y amor por el cine. Su decisión de seguir adelante no solo demuestra profesionalismo, sino también una resiliencia que inspira a colegas y admiradores por igual.
Porque más allá del brillo de Hollywood, Keanu Reeves sigue recordándonos que el verdadero talento también se mide por la pasión y la entrega con la que se enfrenta cada desafío.