¿Fin de una era? Raúl Rocha abre la puerta a vender Miss Universe y desata una ola de incertidumbre

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El glamour que rodea a Miss Universe siempre ha sido sinónimo de perfección, organización impecable y espectacularidad global. Pero detrás del brillo de los reflectores se esconde una realidad menos elegante: tensiones internas, críticas virales y una presión constante que ha llevado a su copropietario, Raúl Rocha, a considerar seriamente la venta de la franquicia. Un giro inesperado para una organización que, durante décadas, se mantuvo firme como la máxima autoridad en concursos de belleza.

Rocha, un empresario mexicano que tomó el mando en conjunto con otros inversionistas, ha sido una figura clave en la reinvención reciente del certamen. Bajo su liderazgo, Miss Universe intentó modernizar su concepto, apostar por la diversidad y ampliar su alcance social. Sin embargo, la edición 2025 no transcurrió como esperaba. Las redes sociales estallaron con teorías, reclamos y debates, muchos de ellos dirigidos directamente a la administración central, y particularmente hacia él.

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La presión escaló al punto en que Rocha confesó sentirse “harto” de la polémica. Su liderazgo, que en un inicio fue celebrado, terminó convirtiéndose en blanco de opiniones divididas. La controversia generada por la elección de la ganadora, las acusaciones de favoritismo y la creciente crítica pública han sido factores determinantes en su decisión de abrir la puerta a una posible venta. De momento no existe un comprador concreto, pero el simple hecho de admitirlo ya ha generado un terremoto en la industria.

Detrás de esta situación no solo hay estrés administrativo, sino también un tema más profundo: el desafío de mantener vigente un concurso en un mundo cada vez más exigente, diverso y crítico. Miss Universe ya no es únicamente un evento televisado; es un fenómeno global sometido a la mirada de millones de personas cuyo juicio se amplifica en tiempo real. Desde esa perspectiva, administrar la organización hoy es una tarea que combina diplomacia, estrategia empresarial y resistencia emocional.

Si Rocha decide desprenderse de la franquicia, se abrirá un capítulo completamente nuevo. Nuevos dueños podrían redirigir el certamen hacia un formato más moderno, redefinir sus criterios o incluso replantear su impacto cultural. Otros, en cambio, podrían optar por regresar a las raíces tradicionales del concurso. Sea como sea, el futuro de Miss Universe parece estar a punto de reescribirse.

Por ahora, solo una cosa es segura: el movimiento de Rocha no es un simple comentario, sino un mensaje claro de que las estructuras que sostienen al certamen ya no son tan estables como antes. La industria del entretenimiento está expectante. Las reinas, también. Porque cuando el dueño de una corona decide soltarla, alguien más debe estar preparado para sostenerla… o para transformarla por completo.

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