
Cardi B volvió a demostrar que su forma de vivir la maternidad está lejos de lo tradicional y llena de significado personal. Tras el nacimiento de su cuarto hijo, la rapera encargó transformar parte del cordón umbilical del bebé en un colgante con forma de corazón bañado en oro. La pieza, creada por una empresa especializada en recuerdos posparto, fue elaborada mediante un proceso de deshidratación, moldeado y recubrimiento metálico para convertir ese fragmento tan íntimo en un recuerdo permanente.
Para quienes trabajan con este tipo de piezas, el simbolismo es claro: preservar la primera conexión física entre madre e hijo. Cardi B buscó exactamente eso, inmortalizar un lazo que existió antes incluso del primer llanto. El resultado es un objeto cargado de emoción y de identidad, que refleja no solo su estilo excéntrico, sino también una sensibilidad profunda hacia su maternidad.
La artista acompañó este gesto con otros rituales de posparto que se han vuelto tendencia entre celebridades, como la impresión artística de la placenta y procesos de conservación destinados a conmemorar el nacimiento. Estos métodos permiten que los padres guarden un recuerdo tangible de ese momento único que marca el comienzo de una nueva vida.
Lejos del simple gesto extravagante, la decisión de Cardi B habla de una maternidad celebrada desde lo simbólico. Convertir el cordón umbilical de su hijo en una joya no solo es un detalle creativo: es una forma de honrar el vínculo que los unió desde el primer instante. Una declaración íntima, dorada y eterna.