
El actor estadounidense Kevin Spacey, de 66 años, se encuentra nuevamente en el centro de la polémica: tres hombres han presentado demandas civiles en su contra ante el Tribunal Superior de Londres, acusándolo de agresión sexual por hechos que, según ellos, ocurrieron entre 2000 y 2015, cuando Spacey estaba vinculado al histórico teatro londinense Old Vic Theatre.
En una audiencia preliminar, la jueza encargada del caso fijó como fecha tentativa de juicio el 12 de octubre de 2026, dejando abierta la posibilidad de que los tres casos sean procesados en un solo juicio o en causas separadas dependiendo de la decisión del tribunal.
Los acusadores son, en dos casos, hombres que ya formaron parte del anterior proceso penal contra Spacey, y un tercero que ha renunciado al anonimato. El demandante identificado públicamente —Ruari Cannon— afirma que fue manoseado en 2013, tras una fiesta posterior a una función teatral. Otros dos, registrados bajo las siglas “LNP” y “GHI”, denuncian agresiones entre 2000 y 2008; uno de ellos asegura haber sufrido daños psiquiátricos y pérdidas económicas como consecuencia del abuso.
Spacey, por su parte, ha respondido con negaciones: impugnó formalmente dos de las demandas y aún no presentó defensa ante la tercera. En declaraciones recientes reafirma que no cometió abusos y califica las acusaciones como “infundadas”.
Esta nueva ofensiva judicial llega apenas dos años después de que el actor fuera absuelto en Londres de nueve cargos penales similares; y tras un fallo civil en Nueva York, también en su contra. Pero la acumulación de denuncias y su continuidad en tribunales —ahora por la vía civil— dejan claro que el episodio judicial de Spacey no ha terminado.
A la espera de que se inicie el juicio, la noticia ha generado reacciones divididas: hay quienes piden que se escuchen los testimonios y se haga justicia; mientras otros recuerdan que Spacey ya fue exonerado penalmente y enfatizan la presunción de inocencia hasta que se demuestre lo contrario. Lo cierto es que, en 2026, Londres será escenario de un nuevo capítulo en una historia que parece interminable.