
La modelo italiana Bianca Balti, reconocida por haber desfilado para las firmas más prestigiosas del mundo, reveló recientemente que Victoria’s Secret rechazó su solicitud para formar parte del desfile de 2025. Su intención no era simplemente regresar a las pasarelas, sino convertir ese momento en un símbolo de fortaleza para las mujeres que enfrentan enfermedades graves.
Balti, quien actualmente atraviesa un tratamiento contra el cáncer de ovario, compartió que envió una carta personal a la marca, expresando su deseo de participar como una forma de visibilizar la resiliencia femenina. Sin embargo, la respuesta que recibió fue breve y desalentadora: “el elenco ya está completo”.
La noticia generó una fuerte reacción en redes sociales, donde miles de usuarios criticaron la decisión de la marca por considerarla insensible y contradictoria con su discurso de inclusión. En los últimos años, Victoria’s Secret ha intentado renovar su imagen, apostando por la diversidad corporal y la representación de distintos perfiles femeninos. Este caso, sin embargo, ha sido percibido como un retroceso en esa narrativa.
A sus 40 años, Bianca ha sido transparente sobre su proceso médico, incluyendo una cirugía preventiva para reducir riesgos. Desde entonces, se ha convertido en una voz inspiradora para muchas mujeres, compartiendo mensajes de aceptación, valentía y amor propio. Aunque el rechazo de la marca fue doloroso, Balti continúa utilizando sus plataformas para promover una visión más amplia de la belleza: aquella que nace de la resistencia y la autenticidad.
Este episodio vuelve a poner sobre la mesa una pregunta urgente: ¿están realmente dispuestas las grandes marcas a abrir espacio a mujeres que representan historias reales, con cicatrices, desafíos y una fuerza que va más allá de lo estético?