“Guillermo del Toro: ‘Prefiero morir antes que usar IA en mi cine’”

heo Wargo/Getty Images

En una época en la que la tecnología parece invadir todos los rincones de la creación artística, Guillermo del Toro decidió plantar bandera. Durante la promoción de su nueva película —una reinterpretación del mito de Frankenstein— el cineasta mexicano no se anduvo con eufemismos: “La inteligencia artificial no tiene cabida en mi proceso creativo. No estoy interesado, ni lo estaré jamás”, afirmó con una mezcla de convicción y resignación.

Del Toro, ganador de varios Óscar, señaló que lo que verdaderamente le preocupa no es la IA, sino “la estupidez natural”: la combinación de arrogancia tecnológica, prisa por innovar sin reflexión y la pérdida de lo humano en la obra de arte. En sus palabras: “Mi preocupación no es la inteligencia artificial, sino la estupidez natural. Creo que eso es lo que impulsa las peores características del mundo”.

La metáfora de Frankenstein le sirve para ilustrar su postura: así como el doctor Víctor Frankenstein crea sin pensar en las consecuencias, hay quienes abrazan la IA sin preguntarse qué se destruye en el camino. “Quiero sets reales. Personas construyendo, pintando, taladrando… No quiero simulación”, aseguró.

El resultado es un manifiesto: del Toro reivindica el tacto humano, la imperfección, el riesgo y la emoción que solo se crean cuando alguien lo pone todo. Su rechazo no es radicalismo tecnológico sino un llamado a reflexionar: si el arte se hace desde un algoritmo, ¿dónde queda el alma del creador?

Y mientras el mundo filma con pantallas verdes, cámaras robot y mundos generados por computador, Guillermo del Toro se queda en la vieja escuela, honrando lo artesanal como último bastión de lo auténtico.

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