
La empresaria y estrella de televisión Kim Kardashian eligió París como el escenario para festejar su cumpleaños número 45, combinando compromisos profesionales con una celebración íntima cargada de glamour. Su visita a la capital francesa coincidió con la presentación de All’s Fair, la nueva serie legal en la que participa, producida por Ryan Murphy para Disney+. En la alfombra roja, compartió protagonismo con figuras como Glenn Close, Naomi Watts, Sarah Paulson, Niecy Nash-Betts y Teyana Taylor.
La celebración continuó con una fiesta privada en el legendario cabaret Crazy Horse, donde Kim deslumbró con un vestido dorado vintage de Givenchy Haute Couture, diseñado por Alexander McQueen para la colección primavera-verano de 1997. El look, inspirado en una estética de diosa griega, fue uno de los más comentados de la noche, reafirmando su estatus como ícono de estilo.
Acompañada por amigos cercanos, celebridades y su madre Kris Jenner, Kim sopló las velas sobre un pastel muy parisino: una versión personalizada del clásico croquembouche, decorado con macarons rosados que añadieron un toque dulce y sofisticado al ambiente. La iluminación en tonos lavanda y rosa completó la atmósfera, evocando el estilo noventero que la empresaria ha estado reviviendo en sus últimas apariciones.
Más allá del brillo y la moda, esta celebración marcó el inicio de una nueva etapa en la vida de Kim Kardashian, donde el equilibrio entre familia, trabajo y autenticidad parece ser su prioridad. Su incursión en el mundo de la actuación con All’s Fair promete mostrar una faceta más madura y comprometida con su evolución artística.