La disputa de Paris Jackson y el delicado equilibrio entre legado familiar y poder financiero

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En el corazón de una disputa legal que parece no tener fin, Paris Jackson ha vuelto a desafiar a los administradores del patrimonio de su padre, Michael Jackson. Con una presentación recientemente registrada ante el tribunal, acusa a los albaceas —John Branca y John McClain— de convertir la herencia en un negocio personal, más interesado en su propio lucro que en preservar el legado del Rey del Pop.

Su reclamo va más allá de simples quejas: denuncia una entrega tardía, casi cuatro años después, del estado financiero correspondiente al año fiscal 2021. Ella y sus hermanos, Prince y Bigi, habrían esperado en vano dichos reportes, un retraso que para Paris no solo es injustificable, sino también inquietante. La falta de transparencia obstaculiza su capacidad para entender cómo se están tratando los fondos.

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La parte más escandalosa de su demanda es la acusación de que existe un enorme volumen de liquidez —unos 464 millones de dólares— que permanece sin ser invertido o gestionado adecuadamente. Según Paris, esos recursos han generado rendimientos casi testimoniales, lo que sugiere un manejo negligente. Si se hubieran manejado con prudencia, opina, esos fondos podrían haber generado decenas de millones más, lo que habría beneficiado directamente a los herederos.

Además, ella critica que los albaceas apuesten por inversiones de alto riesgo en el sector del entretenimiento, incluyendo la nueva biopic de Michael Jackson, donde Branca figura como productor ejecutivo. Para Paris, esta estrategia no solo es especulativa, sino que evidencia un conflicto de interés: acusa a quienes administran la herencia de priorizar sus propios beneficios por encima del bien común familiar. Su demanda reclama mayor rendición de cuentas y un giro hacia una administración que verdaderamente honre el legado de Michael Jackson.

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