Luces, estilo y reinvención: así fue la noche más glamurosa de los CFDA Awards 2025

En una alfombra roja donde cada paso contaba una historia, los CFDA Awards 2025 demostraron una vez más que la moda es mucho más que ropa: es emoción, expresión y narrativa visual. Las estrellas desfilaron con una mezcla perfecta entre elegancia clásica y riesgo contemporáneo, regalándonos un espectáculo donde la individualidad fue la gran protagonista.

El evento, celebrado en el imponente American Museum of Natural History de Nueva York, congregó a diseñadores, modelos y artistas que redefinen el estilo en la actualidad. Desde las primeras llegadas, se respiró ese aire de sofisticación y emoción que solo los grandes momentos del fashion calendar logran provocar.

Teyana Taylor, impecable en un traje vanguardista, se robó el inicio de la gala con su carisma y presencia escénica. Su look, lleno de texturas y brillo, marcó la pauta de una noche que celebró la osadía y la creatividad. Minutos después, la aparición de Amber Valletta encendió la nostalgia colectiva: su regreso triunfal con el icónico vestido verde de Versace fue un guiño elegante a una era dorada de la moda, reinterpretado con una madurez y seguridad que solo el tiempo otorga.

Dimitrios Kambouris//Getty Images

Rihanna y A$AP Rocky acapararon flashes y suspiros. Coordinados en tonos neutros, irradiaron ese equilibrio entre rebeldía y sofisticación que los ha convertido en referentes globales del estilo. Él, reconocido como Fashion Icon, recibió la ovación de la noche, mientras ella, con su habitual magnetismo, volvió a demostrar que ningún evento brilla igual sin su presencia.

Rihanna and A$AP Rocky. Creditos : Jamie McCarthy/WireImage

La alfombra se llenó de propuestas que mezclaron lo estructural con lo etéreo. Diseños con cortes asimétricos, capas translúcidas, brillos estratégicos y un uso impecable del color crearon una atmósfera casi cinematográfica. Fue una noche donde lo clásico y lo moderno convivieron en perfecta armonía.

Los CFDA Awards 2025 no solo premiaron el talento, sino también la capacidad de la moda para emocionar y conectar. Cada vestido, cada pose y cada mirada contaron un fragmento de una historia más grande: la de una industria que sigue inspirando, rompiendo moldes y, sobre todo, celebrando la belleza de ser uno mismo.

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