
En una temporada en la que la nostalgia y la magia navideña se encuentran en cada rincón, Macaulay Culkin sorprendió al volver a calzarse los zapatos de Kevin McCallister, aquel niño que defendió su casa con trampas y astucia frente a dos ladrones, en la inolvidable franquicia de “Mi Pobre Angelito”. Esta vez, el regreso no se da en una película, sino en un emotivo anuncio que revive el espíritu original con un giro más adulto y familiar.
En este nuevo comercial, Kevin ya no es el niño que enfrenta torpes asaltantes: es un hombre que reflexiona sobre protección, familia y cuidado mutuo. El escenario es simple pero cargado de significado: una casa decorada para Navidad, un protagonista que observa y se mueve con responsabilidad, y un mensaje claro: incluso aquellos que conquistaron la pantalla grande pueden volver con ternura.

Para los millones que crecieron con sus travesuras navideñas, este regreso es más que un cameo: es una caricia al corazón. Ver a Culkin regresar al personaje no sólo evoca risas y recuerdos; también conecta generaciones que compartieron risas, suspenso y villancicos. Y mientras Kevin preparaba trampas, ahora prepara cuidados; lo que antes era caos infantil, hoy se convierte en Fortaleza familiar.
El anuncio se convierte, así, en un homenaje: a la película que marcó generaciones, al actor que la protagonizó y a un público que todavía espera la magia de diciembre con el mismo entusiasmo que hace treinta años. Porque cuando Kevin McCallister vuelve… la Navidad parece volver también.