
Sydney Sweeney volvió a dejar claro que su compromiso con cada personaje va más allá del talento actoral. La actriz estadounidense reveló que atravesó un exigente proceso físico y mental para transformarse en Christy Martin, la icónica boxeadora profesional a la que da vida en su más reciente proyecto.
Durante una entrevista, Sweeney confesó que su preparación fue tan intensa como el papel mismo. Entrenaba tres veces al día bajo la supervisión de profesionales del deporte: una hora de levantamiento de pesas por la mañana, dos horas de kickboxing al mediodía y otra hora de fuerza y resistencia por la noche. A esto se sumaba una dieta estricta, basada en alimentos naturales, con un control minucioso de las porciones y una reducción significativa de carbohidratos.
La actriz explicó que, aunque inicialmente su objetivo era ganar masa muscular para encarnar con realismo a una atleta de alto rendimiento, luego tuvo que someterse a un proceso inverso para perder más de 13 kilos en menos de dos meses y adaptarse a nuevas exigencias cinematográficas. “Fue una de las experiencias más duras de mi vida, tanto física como emocionalmente. Pasé de sentirme invencible a tener que redefinir mi cuerpo en tiempo récord”, confesó.
Sweeney también reconoció que la presión y la exposición pública jugaron un papel importante en el proceso. “Tu cuerpo se convierte en tema de conversación, y eso puede ser agotador. Aprendí a concentrarme en cómo me sentía más que en cómo me veía”, afirmó con madurez.
Su paso por el entrenamiento de boxeo no solo la preparó físicamente, sino que también le permitió comprender la fortaleza emocional detrás del personaje de Christy Martin, una mujer que enfrentó desafíos personales y profesionales con determinación.
Hoy, la actriz se encuentra en una nueva etapa profesional, más consciente de los límites del cuerpo y de la importancia del equilibrio. Su experiencia, más que una anécdota de transformación física, es una lección de disciplina, resiliencia y respeto por el arte de la interpretación.
En palabras de Sweeney, “interpretar a Christy no fue solo un papel, fue una batalla interna que me enseñó que el verdadero poder no está en el cuerpo, sino en la mente”.