
La visita de Rosalía al programa de Jimmy Fallon se convirtió en una clase magistral de autenticidad y pasión. En un espacio donde muchas veces se busca el espectáculo puro, ella decidió enseñar, jugar y conectar. En pocos minutos, enseñó al presentador no solo a pronunciar español, sino a cantar, a calentar la voz y hasta a marcar el compás con las palmas.
En un momento muy espontáneo, Fallon intentó dar palmas como si hubiera nacido escuchando flamenco, pero Rosalía, con una sonrisa, bajó el tono docente: “túmbate, relájate, muévete”. Su paciencia y su tono, nada condescendiente, hicieron que el momento se sintiera como una guía de exploración cultural, más que un show. Fue un gesto que mezcla calidez ambiciosa con humildad artística.

Durante la entrevista, la cantante habló también de su álbum reciente. Explicó que canta en hasta 13 idiomas porque le encanta aprender y porque cada canción exige un idioma diferente según la historia que narra. Confesó que ha usado traductores y que muchas veces ajusta versos, trabaja pronunciaciones y se regraba para sentirse conectada con cada palabra.
Para cerrar su visita, Rosalía interpretó “La Perla” con una puesta en escena muy simbólica: primero tumbada sobre una torre de colchones y luego sentada, como una princesa del cuento clásico, pidió una perla simbólica y la levantó mientras cantaba. Fallon, rendido, dijo al público: “¡Eso es!”, dando su bendición a la artista. No fue solo una actuación: fue una forma de mostrar su identidad, su talento y su manera de compartir su cultura con el público más amplio.